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¿El Pectus Excavatum Causa Reflujo, Palpitaciones o Falta de Aire?

  • hace 4 horas
  • 7 min de lectura

El pectus excavatum puede afectar a más que solo la apariencia de la pared torácica. Esta deformidad estructural se produce cuando el esternón y el cartílago costal cercano se hunden hacia dentro. Durante mucho tiempo se consideró sobre todo un asunto estético, pero estudios publicados en los últimos años muestran que, según su gravedad, también puede afectar el funcionamiento del corazón y los pulmones [1][2]. En este artículo analizamos, con base en la literatura, los tres síntomas que más preguntan los pacientes y sus familias: palpitaciones, falta de aire y reflujo.

El enfoque médico sobre este tema ha cambiado de forma gradual. En el pasado, el impacto del pectus excavatum en la salud a menudo se subestimaba; a medida que mejoraron las técnicas de imagen (ecocardiografía, tomografía computarizada, pruebas de esfuerzo cardiopulmonar), se pudo mostrar con más claridad cuánto puede acercarse el esternón hundido a las estructuras vecinas del corazón [3]. Las publicaciones actuales destacan que los síntomas pueden variar según la gravedad de la deformidad y la zona donde la compresión es mayor [2].

Las publicaciones relacionan las palpitaciones y la falta de aire con los efectos mecánicos de la pared torácica.

Estas tres molestias tienen causas distintas y no siempre aparecen juntas en el mismo paciente. Las palpitaciones y la falta de aire se relacionan en gran medida con el efecto mecánico de la pared torácica sobre el corazón y los pulmones, mientras que para el reflujo la literatura aún no describe un mecanismo igual de claro. Las siguientes secciones abordan cada uno por separado; el objetivo no es diagnosticar, sino resumir con precisión lo que dicen las publicaciones.

Palpitaciones: una cuestión de presión cerca del corazón

Las palpitaciones son uno de los hallazgos cardíacos más estudiados en el pectus excavatum. Cuando el esternón se hunde, especialmente si el punto de mayor compresión se ubica cerca del lado derecho del corazón (ventrículo derecho y zona de la válvula tricúspide), puede ejercer una presión externa sobre esa región [2][4]. Esta presión puede impedir que el corazón se llene adecuadamente durante la diástole (fase de relajación); el cuerpo puede compensarlo aumentando la frecuencia cardíaca, lo que el paciente puede percibir como palpitaciones [4].

Estos efectos suelen ser más evidentes durante el ejercicio. Una compresión que no se nota en reposo puede volverse más perceptible cuando el corazón necesita bombear más sangre durante el esfuerzo físico. Estudios observacionales en deportistas muestran que las palpitaciones inducidas por el ejercicio, el dolor torácico y el presíncope (sensación de desmayo) se reportan con más frecuencia de la esperada en personas con pectus excavatum, aunque esto suele pasarse por alto en la práctica de la cardiología deportiva [1]. Algunos casos clínicos describen taquicardia sinusal prolongada e inexplicada que resultó estar causada por una insuficiencia de llenado relacionada con el pectus excavatum [4].

Estos hallazgos también pueden reflejarse en el electrocardiograma. Las publicaciones señalan que cambios como el bloqueo de rama derecha, la desviación del eje y el agrandamiento auricular son más frecuentes en personas con pectus excavatum, en algunos casos junto con prolapso de la válvula mitral o alteraciones del ritmo [1]. No todos los pacientes presentan estos hallazgos; la gravedad de la deformidad y la ubicación de la compresión son los principales factores determinantes [2].

Falta de aire: ¿capacidad pulmonar o restricción mecánica?

La falta de aire es una de las molestias más reportadas por los pacientes con pectus excavatum. En una encuesta internacional a pacientes, una parte considerable señaló tener falta de aire y dolor torácico con el esfuerzo, de forma diaria o semanal. Las pruebas de función pulmonar resultan normales en algunos pacientes, mientras que en los casos con deformidad más grave puede aparecer un patrón restrictivo [5][6].

Lo interesante es que la falta de aire no siempre guarda relación directa con la capacidad pulmonar. Algunos estudios han encontrado que la disminución de la capacidad de ejercicio y la disnea no se correlacionan fuertemente con los resultados de las pruebas de función pulmonar, lo que sugiere que el mecanismo no se limita únicamente al volumen pulmonar - la restricción mecánica de la pared torácica y factores relacionados con el corazón también podrían influir [6]. Otra revisión señala que esta limitación respiratoria en el pectus excavatum estuvo infravalorada durante mucho tiempo, aunque el mecanismo se comprende mejor en la actualidad [5].

Por ello, la evaluación de la falta de aire no debería basarse en una sola prueba. En un mismo paciente pueden intervenir a la vez factores cardíacos y respiratorios; por eso, evaluaciones combinadas como la prueba de esfuerzo cardiopulmonar pueden aportar más información que una prueba de función pulmonar en reposo por sí sola [6].

¿Qué tan clara es la relación con el reflujo?

Sobre el reflujo -el retorno del contenido del estómago hacia el esófago- la literatura no describe un mecanismo tan claro como en los hallazgos cardíacos y respiratorios. Algunas familias y pacientes sospechan que el cambio estructural de la pared torácica podría afectar la distribución de la presión abdominal o la posición del diafragma, contribuyendo a síntomas similares al reflujo; sin embargo, actualmente es limitada la existencia de una fuente científica verificada y a gran escala que establezca una relación causal directa entre el pectus excavatum y el reflujo.

Por eso, el primer paso ante un paciente con pectus excavatum y síntomas de reflujo es determinar si el reflujo es una causa independiente o simplemente coincide con la deformidad torácica. El reflujo es una molestia bastante frecuente en la población general, y que aparezca junto con el pectus excavatum no establece por sí solo una relación causal. Llegar a una conclusión firme requeriría una evaluación específica y separada; este artículo no plantea una afirmación causal categórica al respecto.

¿Pueden aparecer los tres síntomas juntos en el mismo paciente?

Sí, pero eso no significa que los tres compartan el mismo mecanismo. Un paciente puede tener palpitaciones y falta de aire a la vez, ya que ambas pueden vincularse a los efectos mecánicos de la estrecha relación entre la pared torácica, el corazón y los pulmones [2][6]. El reflujo, en cambio, es más probable que sea un problema de salud independiente que coincide en la misma persona; que los tres aparezcan juntos no significa automáticamente que se causen entre sí.

La gravedad de la deformidad también puede influir en qué síntoma predomina. Como la profundidad y la ubicación de la compresión pueden afectar de forma distinta a diferentes estructuras (ventrículo derecho, tejido pulmonar), dos personas con el mismo diagnóstico pueden tener perfiles de síntomas muy diferentes. Comparar directamente la experiencia de un paciente con la de otro puede resultar engañoso.

Cuándo y a qué especialista consultar

La evaluación de un paciente con pectus excavatum que presenta palpitaciones, falta de aire o reflujo no puede reducirse a una sola especialidad. Según los hallazgos, pueden intervenir cirugía de tórax, cirugía pediátrica, cardiología o neumología -una o varias a la vez-; cuál tiene prioridad depende de la edad del paciente, el tipo de síntomas y la gravedad de la deformidad. Como Pectuslab, con sede en Kadıköy, Istanbul, también ofrecemos apoyo informativo a las familias en este proceso de evaluación para orientarlas hacia el especialista adecuado.

Se recomienda no demorar la evaluación especialmente cuando: las palpitaciones aumentan con el esfuerzo y no ceden con el reposo; la falta de aire limita las actividades diarias; o el reflujo es resistente al tratamiento. Ninguno de estos hallazgos significa por sí solo una urgencia, pero el seguimiento regular es importante tanto para llegar al diagnóstico correcto como para valorar a tiempo las opciones de tratamiento (enfoques no quirúrgicos como la campana de vacío, o la cirugía) si fuera necesario.

Entre los enfoques no quirúrgicos se encuentra el método de la campana de vacío, que aplica presión negativa sobre la pared torácica. Puede ser una opción en personas seleccionadas, especialmente durante los años de crecimiento cuando la pared torácica aún es flexible; el médico determina quién es un candidato adecuado. La familia de productos Gvacuum de Pectuslab es uno de los dispositivos que aplica este enfoque - pero debe quedar claro: no se afirma ninguna tasa de éxito ni garantía de que el dispositivo elimine las palpitaciones, la falta de aire o el reflujo; la idoneidad se decide mediante la evaluación médica.

Preguntas frecuentes

¿Todos los pacientes con pectus excavatum tienen palpitaciones?

No. Las palpitaciones se reportan con más frecuencia en pacientes con una compresión grave y cercana al corazón [2][4]; muchas personas con una deformidad leve pueden no experimentarlas nunca.

¿La falta de aire solo aparece con el ejercicio?

En la mayoría de los pacientes, la falta de aire se hace más notoria con el esfuerzo, pero en deformidades graves también puede notarse en las actividades diarias [5][6]. Esto varía de una persona a otra y debe ser evaluado por un especialista.

Si tengo reflujo, ¿es por el pectus excavatum?

No se puede afirmar con certeza. El reflujo es una molestia frecuente en la población general, y que coincida con el pectus excavatum no significa automáticamente una relación causal; se necesita una evaluación aparte.

¿Estos síntomas significan que se necesita cirugía?

No, no por sí solos. La decisión de tratamiento se basa en la gravedad de los síntomas, el grado de la deformidad y los hallazgos del examen y las pruebas. Los enfoques conservadores y la cirugía son opciones que se valoran por separado según el cuadro clínico [2].

Conclusión

El pectus excavatum no produce síntomas de la misma gravedad en todos los pacientes. Existe un número creciente de publicaciones que vinculan las palpitaciones y la falta de aire con los efectos mecánicos sobre el corazón y los pulmones, mientras que la relación con el reflujo aún no está descrita con la misma claridad. Cualquier persona que experimente alguno de estos tres síntomas debería consultar a un especialista que pueda evaluar juntos la gravedad de la deformidad y las posibles causas; esa es la vía más fiable para una orientación correcta.

Fuentes

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