Cribado de pectus y escoliosis en la adolescencia: ¿cuándo deben las familias acudir a un especialista?
El estirón de crecimiento de la adolescencia es el período en el que tanto las deformidades de la pared torácica como las curvaturas de la columna se vuelven más evidentes, y por eso es cuando resultan más fáciles de detectar. El Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de Estados Unidos (USPSTF) ha evaluado la evidencia actual sobre el cribado de la escoliosis idiopática del adolescente y señala que el cribado escolar sigue siendo un enfoque que se aplica en distintos sistemas de salud [1]. En este artículo abordamos cómo las familias —tengan o no un seguimiento previo por una deformidad de pectus (carinatum o excavatum)— pueden detectar en casa, durante los años de crecimiento, los cambios tanto en la caja torácica como en la columna, y en qué momento deben acudir a un especialista.
En nuestro sitio ya publicamos artículos sobre la frecuencia con la que coinciden el pectus y la escoliosis, y sobre cómo se controla una escoliosis leve concomitante en un paciente que sigue un tratamiento de pectus. Este artículo, en cambio, retrocede un paso para centrarse en la etapa de cribado y detección temprana, es decir, el período previo a cualquier diagnóstico: ¿qué pueden notar las familias en casa o en la escuela?, ¿qué hallazgos justifican ir más allá de la actitud de "esperar y observar" y consultar a un especialista?
Este artículo no ofrece ningún diagnóstico, clasificación de gravedad ni recomendación de tratamiento específico para un paciente concreto; la información compartida se basa en la literatura científica publicada y en la práctica clínica general [1] [2] [3] [4]. Una evaluación y un diagnóstico definitivos solo puede establecerlos el especialista correspondiente tras una exploración física.
¿Por qué es tan crítico el estirón de crecimiento de la adolescencia?
La escoliosis idiopática del adolescente suele aparecer con el inicio del estirón de crecimiento puberal, o bien una curvatura leve ya existente se hace más evidente en este período; por eso el rango aproximado de 10 a 14 años se considera especialmente crítico para detectar curvaturas de la columna [2]. Durante ese mismo período de crecimiento, las estructuras cartilaginosas y óseas de la caja torácica también se remodelan rápidamente, por lo que una deformidad de pectus que antes pasaba inadvertida o era leve puede volverse más notoria en esta etapa [4].
Esta coincidencia no es casual. El esternón, los cartílagos costales y la columna vertebral se desarrollan como una unidad esquelética interconectada durante el crecimiento. Por eso, un cambio detectado en una región durante el estirón de crecimiento puede considerarse una oportunidad natural para que las familias y los médicos revisen también la otra región; esto no significa que todo hallazgo en la pared torácica esté necesariamente relacionado con un problema de columna.
Qué pueden notar las familias en casa
En cuanto a la escoliosis, entre los hallazgos a los que las familias pueden prestar atención se encuentran una altura desigual de los hombros, un omóplato que sobresale más que el otro, una diferencia en el pliegue de un lado de la cintura, una asimetría notable a la altura de la cadera, y que un lado de la espalda se vea más alto que el otro al inclinarse hacia adelante. Este último hallazgo se basa en el llamado "test de flexión hacia adelante" (forward bend test), un método de observación sencillo y muy utilizado en los cribados escolares [1] [2].
En el caso del pectus, los hallazgos que se notan con más frecuencia incluyen que el esternón sobresalga hacia adelante (pectus carinatum) o se hunda hacia adentro (pectus excavatum, conocido popularmente como "pecho hundido" o "tórax en embudo"), que un lado de la caja torácica se vea más marcado que el otro, y una angulación hacia afuera en la parte inferior de las costillas (costillas evertidas / rib flare). Estos hallazgos suelen notarse por primera vez al cambiarse de ropa, al nadar o en fotografías.
Es importante subrayar que ninguno de estos hallazgos, por sí solo, constituye un diagnóstico. El objetivo aquí no es alarmar innecesariamente a las familias, sino recordar que este tipo de cambios debe seguirse durante los años de crecimiento y que, al detectarlos, lo correcto es consultar a un especialista sin demora.
¿Cómo se realiza el cribado en las escuelas y los controles rutinarios?
En distintos países e instituciones se han propuesto rangos de edad diferentes para el cribado de la escoliosis: algunas fuentes recomiendan un cribado anual en todos los niños de entre 10 y 14 años, otras proponen realizarlo a los 11 y 13 años en niñas y a los 13-14 años en niños, y algunas fuentes de pediatría señalan controles de rutina a los 10, 12, 14 y 16 años [2]. Esta variedad muestra que, en lugar de un único protocolo universal, existen prácticas distintas según el país y el sistema de salud.
En muchos lugares, este tipo de cribado no es una práctica estándar en todas las escuelas; por eso la conciencia de las familias sobre este tema puede tener un papel incluso más determinante que el propio sistema escolar a la hora de detectar un problema a tiempo. Detectar una asimetría notable en la espalda durante el test de flexión hacia adelante suele considerarse el umbral a partir del cual se recomienda una evaluación más detallada -con estudios de imagen si es necesario- [1]. Sin embargo, la aplicación de este test en casa por parte de las familias no es una herramienta diagnóstica; es solo una observación que ayuda a decidir si conviene hablar de esto con un especialista.
¿Por qué deben evaluarse juntos el pectus y la escoliosis?
En la literatura se ha descrito que la escoliosis idiopática del adolescente es más frecuente en pacientes con deformidad de pectus en comparación con la población general; una revisión sistemática que reúne varios estudios señala que esta coexistencia se reporta en cifras de dos dígitos [3]. Este hallazgo no significa que todo paciente con pectus vaya a desarrollar escoliosis; se trata de una asociación estadística que muestra que ambas condiciones pueden verse influidas, en parte, por el mismo proceso de crecimiento y desarrollo esquelético.
Por esta razón, revisar también la columna en un adolescente que está en seguimiento por una deformidad de pectus -y, de manera similar, evaluar también la pared torácica en un paciente que está en seguimiento por escoliosis- es un enfoque general recomendado en la literatura [3]. El objetivo de este enfoque es facilitar la detección temprana, no mezclar innecesariamente dos procesos de seguimiento independientes; cada condición sigue evaluándose según su propia evolución clínica.
¿En qué situación, a qué especialista acudir?
Una de las preguntas que más hacen las familias es a qué especialista deben acudir cuando notan este tipo de hallazgo. En lugar de reducir la respuesta a una única especialidad, lo más correcto es decir lo siguiente: hay que acudir directamente a un especialista, que según la naturaleza del hallazgo puede ser un cirujano torácico, un cirujano pediátrico, un especialista en ortopedia o un especialista en medicina física y rehabilitación. Qué especialidad es la más adecuada como primer paso depende del tipo de hallazgo y, en general, de la orientación del médico de familia o del pediatra.
Como marco general, es importante no posponer la evaluación en los siguientes casos: una asimetría de aparición reciente en la caja torácica o en la columna que aumenta con el tiempo, una diferencia en la altura de los hombros o las caderas que se hace evidente con la ropa o el traje de baño, una protuberancia notable en la espalda al inclinarse hacia adelante, o antecedentes familiares de escoliosis o de una deformidad de pectus marcada. Estos puntos no constituyen una lista de diagnóstico definitiva, sino señales de que "puede haber llegado el momento de tener esta conversación con un especialista".
¿Cómo continúa el proceso después de la evaluación?
La evaluación inicial realizada por un especialista suele incluir una exploración física detallada, estudios de imagen si se consideran necesarios (como radiografías) y una valoración del estado de crecimiento y madurez esquelética del paciente. En el caso de la escoliosis, el grado de curvatura (ángulo de Cobb) y el potencial de crecimiento restante son factores clave que se tienen en cuenta para decidir la frecuencia de seguimiento y las posibles opciones de tratamiento.
En el caso del pectus, el tipo de deformidad, su gravedad y la etapa de crecimiento del paciente son factores que ayudan a determinar si es más adecuado un enfoque conservador -sin cirugía- o un seguimiento más cercano. La familia de productos Gvacuum (campana de vacío) y Gpad (órtesis) de Pectuslab se encuentra entre las opciones conservadoras que pueden considerarse en los casos en que se estime adecuado; sin embargo, solo el especialista que realiza la exploración puede decidir qué enfoque es adecuado para cada paciente -aquí no se afirma ningún porcentaje de éxito ni un resultado garantizado-.
Tenemos un recurso aparte sobre la columna
Cuando surge la necesidad de una órtesis para curvaturas de la columna, Pectuslab cuenta con una línea de productos independiente y específica para esta área: la familia de órtesis Yuxel para escoliosis, cifosis y zona lumbar. Estos productos se presentan como una marca aparte a través de skolyozorteztedavisi.com; si, tras una evaluación de la columna, surge la necesidad de una órtesis, allí se puede encontrar información detallada al respecto. Se trata de una familia de productos completamente separada de la línea propia de Pectuslab para deformidades de la pared torácica (Gvacuum, Gpad), dirigida a un grupo de pacientes distinto.
Preguntas frecuentes
¿Qué deben hacer las familias si en la escuela no se realiza cribado de escoliosis?
El cribado escolar puede no ser una práctica estándar en todas las regiones ni en todas las escuelas. En ese caso, es razonable que las familias revisen de vez en cuando el aspecto de la espalda y la pared torácica de sus hijos, sobre todo durante el estirón de crecimiento de la adolescencia, y que consulten al pediatra o directamente a un especialista si notan algún hallazgo sospechoso.
¿Una asimetría leve siempre significa escoliosis o una deformidad de pectus?
No. Las diferencias leves en la simetría corporal también pueden observarse con frecuencia en personas sanas. Solo un especialista, mediante una exploración, puede determinar si un hallazgo es clínicamente relevante, evaluando su grado y su evolución en el tiempo; la observación hecha en casa por sí sola no constituye un diagnóstico.
¿En un niño en seguimiento por pectus también debe controlarse la columna de forma regular?
Este es un enfoque general recomendado en la literatura [3]; sin embargo, la frecuencia y el alcance de los controles los determina el especialista que hace el seguimiento, según la situación clínica particular del paciente. Esto no significa que todo paciente con pectus necesite de forma rutinaria estudios de imagen avanzados de la columna.
¿El riesgo es mayor si hay antecedentes familiares?
Tener antecedentes familiares de escoliosis o de una deformidad marcada de la pared torácica puede ser un motivo para aumentar la atención sobre este tema; pero esto, por sí solo, no constituye un diagnóstico ni un indicador de riesgo definitivo. En los niños con antecedentes familiares, observar con algo más de atención durante el período de crecimiento puede facilitar la decisión de consultar a un especialista.
Conclusión
La adolescencia es el período en el que tanto la pared torácica como la columna se desarrollan más rápidamente, y por eso es cuando los cambios resultan más fáciles de detectar. Que las familias observen con atención, pero sin caer en la preocupación excesiva, y que consulten a un especialista sin demora al notar un hallazgo sospechoso, es la forma más práctica de lograr una detección temprana.
En Pectuslab, nuestro objetivo es ofrecer a las familias información clara y sin promesas exageradas, tanto sobre las deformidades de la pared torácica como sobre los posibles hallazgos de la columna que pueden acompañarlas, y orientarlas hacia el especialista adecuado cuando sea necesario; la decisión final de diagnóstico y tratamiento siempre corresponde al médico que realiza la evaluación.
Fuentes
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