¿Qué deportes se pueden practicar con pectus excavatum o carinatum?
Muchos jóvenes y familias que conviven con pectus excavatum, pectus carinatum o costillas evertidas se hacen una pregunta parecida: “¿Puedo hacer deporte con esto, o debo tener cuidado?” Es una preocupación muy habitual tanto para los pacientes como para sus familias. Una revisión científica publicada en 2026 reunió 31 estudios sobre la capacidad de esfuerzo en pacientes con pectus excavatum no operados, con datos de unos 3.000 pacientes en total [1].
Los resultados de esa revisión muestran que el tema es demasiado variable para resumirlo en una sola frase. En los estudios analizados, el consumo máximo de oxígeno (VO2máx) varió ampliamente, entre aproximadamente el 62 % y el 101 % del valor esperado [1]. Esto sugiere que, en algunos pacientes con pectus excavatum, puede existir una reducción real de la capacidad de esfuerzo, especialmente relacionada con el rendimiento cardiovascular, pero no ocurre en todos los casos. La gravedad de la deformidad, el grado de afectación de la pared torácica y la condición física general de la persona influyen en este panorama.
Otro punto importante que conviene aclarar desde el principio: la literatura también cuestiona la idea de que la corrección quirúrgica mejora automáticamente la capacidad de esfuerzo; lo abordamos más adelante en un apartado propio. En este artículo repasamos, con base en la literatura disponible, el panorama general del deporte y la actividad física en personas con pectus excavatum, pectus carinatum y costillas evertidas, en qué situaciones conviene tener más precaución y cuándo es recomendable acudir a un especialista. El objetivo no es restringir el deporte sin necesidad, sino ofrecer un enfoque seguro e informado.
¿Realmente se ve afectada la capacidad de esfuerzo en el pectus excavatum?
Si el pectus excavatum afecta o no al rendimiento deportivo es un tema debatido desde hace tiempo en cardiología del deporte. Una revisión reciente señala que, pese a ser la deformidad torácica más frecuente, el pectus excavatum suele estar insuficientemente reconocido en medicina deportiva [2]. Según la misma revisión, algunos deportistas pueden presentar dificultad para respirar, dolor torácico, palpitaciones o mareo durante el esfuerzo [2].
Que aparezcan estos síntomas no significa que vayan a tener la misma intensidad en todas las personas, ni que indiquen necesariamente un problema grave. En la mayoría de los casos leves a moderados de pectus excavatum, la actividad diaria y la mayoría de los deportes pueden mantenerse sin problema. Aun así, es importante prestar atención a los síntomas en lugar de pasarlos por alto, sobre todo los que aparecen durante el esfuerzo y no mejoran con el descanso, que sí requieren una evaluación.
¿La cirugía mejora automáticamente la capacidad de esfuerzo?
Una suposición frecuente entre las familias es que corregir quirúrgicamente el esternón mejorará también, de forma automática, el rendimiento deportivo. Sin embargo, una revisión sistemática con metaanálisis publicada en 2025 no respalda esta idea: no se observó una mejora estadística ni clínicamente significativa del VO2máx tras la corrección quirúrgica [3].
Esto no significa que la cirugía carezca de utilidad; la decisión de operar suele tomarse también por otros motivos, como la estructura de la pared torácica, el confort o, en algunos casos, una sensación de presión interna. Pero la evidencia científica actual no respalda la expectativa de que “si me opero, mi rendimiento deportivo mejorará con seguridad”; los propios investigadores piden una comunicación prudente y realista al respecto [3]. La misma cautela se aplica a los métodos conservadores, no quirúrgicos: ningún tratamiento puede garantizar una mejora del rendimiento deportivo.
¿Es diferente en las costillas evertidas y el pectus carinatum?
La evidencia científica comentada hasta ahora se refiere sobre todo al pectus excavatum y al rendimiento cardiopulmonar durante el esfuerzo. En el pectus carinatum y las costillas evertidas el panorama es algo distinto: en ambos casos, el esternón o las costillas sobresalen hacia fuera en lugar de hundirse, por lo que normalmente no existe el mismo mecanismo de compresión sobre el pulmón y el corazón que se describe en el pectus excavatum. No hay evidencia sólida de que estas dos situaciones limiten directamente la capacidad deportiva.
Aun así, en el pectus carinatum y las costillas evertidas, lo que suele plantearse durante el deporte tiene más que ver con el confort y el manejo del tratamiento. Por ejemplo, quien usa una ortesis debe recordar quitársela antes de hacer deporte; la ropa deportiva ajustada puede, en algunas personas, hacer más visible la protuberancia del pecho. Se trata más de una cuestión de comodidad personal que de una restricción médica.
¿Qué deportes se consideran generalmente adecuados?
En general, la mayoría de las personas con pectus excavatum, pectus carinatum o costillas evertidas de gravedad leve a moderada pueden practicar sin problema natación, caminata, ciclismo, carrera y entrenamiento de resistencia de intensidad baja a moderada. Estas actividades apenas conllevan riesgo de un golpe brusco o directo sobre la pared torácica, por lo que suelen generar menos preocupación. La natación destaca especialmente como actividad recomendada con frecuencia por su efecto favorable sobre la respiración.
En niños y adolescentes en crecimiento, la participación deportiva suele fomentarse; los beneficios bien establecidos de la actividad física para la salud general, el desarrollo musculoesquelético y la autoconfianza siguen siendo válidos independientemente de la presencia de una deformidad torácica. La participación en educación física escolar y deportes de equipo no debería restringirse innecesariamente si no hay un hallazgo médico claro que lo justifique.
A medida que aumenta la gravedad de la deformidad, o si aparecen síntomas durante el esfuerzo, cobra más importancia una evaluación individual a la hora de elegir el deporte y su intensidad. En lugar de una lista única válida para todos, se recomienda valorar a cada persona según el grado de su deformidad y los posibles síntomas durante el esfuerzo.
Deportes de contacto y periodo posoperatorio: qué tener en cuenta
Los deportes de alto contacto o riesgo de colisión, como el fútbol americano, el rugby o los deportes de combate, requieren una valoración distinta, especialmente en personas operadas (por ejemplo, mediante la técnica de Nuss) de pectus excavatum. Para evitar que la barra correctora colocada en la pared torácica se desplace durante la cicatrización, la vuelta a este tipo de deportes suele planificarse de forma gradual y bajo control médico. El momento exacto y las condiciones para volver a los deportes de contacto dependen de la técnica quirúrgica, el método de fijación utilizado y el proceso de recuperación de cada persona. Por eso, más que dar un plazo fijo, es más correcto señalar que esta decisión debe tomarse junto con el cirujano que realizó la intervención.
En personas no operadas, en tratamiento conservador o sin ningún tratamiento, no existe ese tipo de restricción quirúrgica para los deportes de contacto. Sin embargo, el dolor torácico, la dificultad respiratoria anormal o las palpitaciones durante el esfuerzo son hallazgos que deben tenerse en cuenta independientemente del deporte.
¿Se puede hacer deporte usando una ortesis o una campana de vacío?
Para las personas en tratamiento conservador -que usan, por ejemplo, una ortesis para pectus carinatum como Gpad o una campana de vacío como Gvacuum-, una pregunta frecuente es si pueden mantener el dispositivo puesto durante el deporte. La práctica clínica habitual con las ortesis para pectus carinatum es llevarlas durante la mayor parte del día según lo recomendado, pero retirarlas para el deporte, la natación y la ducha. Esto suele planificarse de modo que esas horas no se resten del tiempo de uso diario, continuando el uso normal el resto del día.
Con la campana de vacío se aplica una lógica parecida. Como el dispositivo ejerce una presión negativa controlada sobre la pared torácica, se usa en sesiones regulares, sentado o en reposo; no suele recomendarse su uso durante actividad física intensa. El momento exacto para ponérsela o quitársela en relación con el deporte debe planificarse según el modelo y la recomendación del especialista responsable del tratamiento.
¿Cuándo conviene consultar a un especialista?
Algunos síntomas que aparecen durante o después de la actividad física no deben considerarse simple cansancio. Entre ellos se incluyen el dolor torácico, las palpitaciones inusuales, una dificultad respiratoria muy por encima de lo esperado, mareo o sensación de desmayo [2]. Ante estos síntomas, el primer paso es detener la actividad por cuenta propia y explicar lo ocurrido a un especialista.
Según el caso, pueden intervenir en la valoración un cirujano torácico, un cirujano pediátrico, un especialista en ortopedia o un fisioterapeuta; el dolor torácico o las palpitaciones relacionadas con el esfuerzo también pueden requerir una evaluación cardiológica. Qué especialidad es más adecuada depende de los síntomas y de la edad de la persona.
Preguntas frecuentes
¿Puede nadar una persona con pectus excavatum?
Sí; la natación suele estar entre las actividades recomendadas en los casos leves a moderados de pectus excavatum y se considera que tiene un efecto favorable sobre la respiración. Si aparecen dolor torácico, dificultad respiratoria anormal o palpitaciones durante el esfuerzo, conviene consultar a un especialista.
¿Cuándo se puede volver a hacer deporte después de una operación?
Esto varía según la persona, la técnica quirúrgica y el proceso de recuperación; volver a deportes de contacto o colisión suele requerir un tiempo de espera mayor y la aprobación del cirujano. Para un plazo exacto, hay que consultarlo con el cirujano que realizó la intervención.
¿Puede levantar pesas alguien con costillas evertidas?
Las costillas evertidas suelen considerarse una particularidad estructural del aspecto físico, y no hay evidencia sólida de que por sí solas impidan un entrenamiento intenso. Aun así, si se nota molestia o dolor claro durante el entrenamiento, conviene consultar a un especialista.
Conclusión
Muchas personas con pectus excavatum, pectus carinatum o costillas evertidas pueden practicar la mayoría de los deportes con seguridad. La literatura muestra que puede existir una diferencia medible en la capacidad de esfuerzo en algunos pacientes, pero no puede generalizarse. Para las familias, lo más importante no es restringir el deporte sin necesidad, sino prestar atención a los síntomas durante el esfuerzo y tomar decisiones junto a un especialista en situaciones particulares como los deportes de contacto o el periodo posoperatorio.
Fuentes
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