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Forma del tórax y dolor de espalda: ¿qué relación tiene con el pectus?

hace 4 horas
7 min de lectura

Las personas con una diferencia en la forma del tórax, y sus familias, suelen preguntarse si también sienten molestias o dolor en la espalda​‌​‌​​​​​‌​​​‌​‌​‌​​​​‌‌​‌​‌​‌​​​‌​‌​‌​‌​‌​‌​​‌‌​‌​​‌‌​​​‌​​​​​‌​‌​​​​‌​ - y si ese dolor está directamente relacionado con una deformidad torácica como el pectus carinatum o el pectus excavatum, o si tiene un origen totalmente independiente.

Una revisión de los enfoques actuales de tratamiento del pectus excavatum señala que el dolor torácico y de espalda que presentan algunos pacientes suele tener un origen musculoesquelético, aunque el mecanismo exacto todavía no se comprende del todo [1]. Esa misma revisión destaca que, en casos graves de pectus excavatum, puede desarrollarse una postura descrita en la literatura como «postura de pectus» - hombros proyectados hacia delante y parte superior de la espalda curvada hacia delante -, que puede hacer más visible la deformidad y, al mismo tiempo, generar una carga adicional sobre la columna [1].

Los cambios posturales observados en el pectus excavatum son uno de los factores considerados al evaluar las opciones de tratamiento.

Un estudio que analizó esta relación mediante imágenes encontró que los adolescentes con pectus excavatum y pectus carinatum presentaban un mayor ángulo de curvatura tórax-columna (cifosis torácica) que sus pares sanos, junto con una movilidad más limitada en la región de cadera y sacro [2]. Otro estudio observacional reciente informó que una proporción importante de los adolescentes evaluados por una deformidad torácica mostraba, en conjunto, varios hallazgos posturales - postura de cabeza adelantada, hombros redondeados hacia delante, cifosis torácica aumentada y escoliosis [3]. En este artículo abordamos esta relación indirecta, pero documentada en la literatura, entre la forma del tórax y el dolor de espalda, qué mecanismos podrían intervenir y cuándo tiene sentido acudir a un especialista.

La conexión anatómica entre la pared torácica y la columna vertebral

El tórax es una estructura cerrada formada conjuntamente por la columna vertebral, las costillas y el esternón, y estos tres componentes están estrechamente unidos entre sí. Cuando el esternón se desarrolla en una posición distinta a la habitual - hacia delante en el pectus carinatum, hacia dentro en el pectus excavatum (conocido coloquialmente como tórax en embudo o pecho hundido) -, las costillas y la columna torácica asociada deben adaptarse de algún modo a ese cambio.

Esta adaptación ocurre en gran medida a nivel muscular y postural. Cuando cambia la forma del tórax, los músculos de la espalda y el abdomen que mantienen el tronco erguido pueden adoptar un patrón de trabajo distinto; algunos grupos musculares se sobreestiran mientras otros se debilitan relativamente. Con el tiempo, este reajuste puede sentar las bases de la fatiga y el dolor de espalda, especialmente al pasar largos periodos sentado o de pie en la misma posición.

El concepto de «postura de pectus» y su relación con el dolor de espalda

En la literatura existe un concepto descrito como «postura de pectus» [1]: en algunas personas con pectus excavatum grave puede desarrollarse una postura en la que los hombros se deslizan hacia delante y la parte superior de la espalda se curva notablemente hacia delante. Esta postura puede acentuar visualmente el hundimiento del esternón y, al mismo tiempo, reducir el soporte natural de la columna, generando una carga adicional en la espalda.

Este tipo de adaptación postural, por sí sola, no implica la aparición de una nueva deformidad estructural independiente, pero con el tiempo puede alterar el equilibrio de los músculos y tejidos conectivos alrededor de la columna. De hecho, se ha observado con más frecuencia un aumento de la cifosis torácica - es decir, una parte superior de la espalda más curvada hacia delante de lo normal - tanto en pectus excavatum como en pectus carinatum (conocido coloquialmente como pecho de paloma) en comparación con pares sanos [2].

¿Con qué frecuencia se observan estos hallazgos posturales?

Un estudio con adolescentes evaluados por una deformidad torácica informó que la postura de cabeza adelantada, los hombros redondeados hacia delante, la cifosis torácica aumentada y la escoliosis eran hallazgos frecuentes en este grupo, y que algunos de estos rasgos posturales eran más marcados en el grupo con pectus excavatum y otros en el grupo con pectus carinatum [3]. Este hallazgo muestra que la relación entre la forma del tórax y la postura de la columna no es una observación aislada, sino un patrón que se repite en la práctica clínica.

Otro dato destacable del mismo grupo de investigación es que la movilidad de la cadera y la región sacra también resultó más limitada tanto en el grupo con pectus excavatum como en el de pectus carinatum, en comparación con pares sanos [2]. Esto sugiere que el dolor de espalda podría no limitarse solo a la región torácica, sino formar parte de una cadena postural más amplia que también afecta a la parte inferior del tronco.

Por qué importa la percepción de la posición de la columna

La capacidad del cuerpo para sentir y percibir su propia postura se denomina sentido de posición, o propiocepción. En una evaluación de adolescentes con deformidad torácica se observaron más errores al recuperar la posición de la columna, en comparación con pares sanos [2]. Esto significa que la postura que una persona percibe como «normal» o cómoda puede, en realidad, no ser la posición ideal para la salud de la columna.

En la vida diaria, esto puede reflejarse así: una persona puede sentir su postura como correcta o habitual, mientras que esa postura en realidad mantiene ciertas zonas de los músculos de la espalda bajo tensión constante. Con el tiempo, ese tipo de carga puede contribuir a la fatiga muscular y a las molestias, lo que explica en parte por qué la conciencia postural y la fisioterapia se plantean en algunos pacientes.

¿Es la forma del tórax la única causa del dolor de espalda?

Atribuir automáticamente el dolor de espalda de una persona con deformidad torácica a la deformidad en sí no es el enfoque correcto. El crecimiento rápido en la adolescencia, las largas horas frente a pantallas, los hábitos al cargar la mochila, la debilidad muscular general y un estilo de vida sedentario también se encuentran entre las causas frecuentes de dolor de espalda independientes de la deformidad.

Por eso, en una persona que tiene dolor de espalda y además presenta una diferencia en la forma del tórax, el origen exacto del dolor solo puede determinarse mediante una evaluación completa. En algunos casos el dolor está relacionado con una adaptación postural, y en otros puede tener una causa totalmente independiente; hacer esta distinción es importante para determinar el enfoque adecuado.

A qué se puede prestar atención en el día a día

La decisión de tratamiento definitiva siempre debe tomarse junto con un especialista, pero una buena higiene postural general es un enfoque conocido que favorece la salud de la espalda. Evitar permanecer mucho tiempo en la misma posición, mantener las pantallas a la altura de los ojos, distribuir el peso de la mochila de forma equilibrada entre ambos hombros y hacer pausas breves y regulares a lo largo del día para cambiar de postura puede ayudar a reducir la carga puntual sobre los músculos de la espalda.

Los programas de movimiento supervisados por un especialista, orientados a favorecer la fuerza muscular general y la flexibilidad, pueden ayudar a algunos pacientes a reducir la sensación de molestia; sin embargo, el contenido de estos programas varía según la edad de la persona, el tipo de deformidad y los hallazgos asociados. En lugar de iniciar por cuenta propia, sin orientación, un programa de ejercicio intenso, es más seguro pasar primero por una evaluación y ajustar el enfoque recomendado a partir de ella.

Qué se puede hacer y cuándo acudir a un especialista

Si el dolor de espalda se vuelve persistente, afecta las actividades diarias, aumenta con el tiempo o se hace más notorio junto con la diferencia en la forma del tórax, acudir directamente a un especialista es un paso razonable. La especialidad adecuada depende de los hallazgos; cirugía torácica, ortopedia, cirugía pediátrica o medicina física y rehabilitación pueden intervenir en esta evaluación.

En Pectuslab ofrecemos información general y apoyo de orientación sobre deformidades torácicas; la causa exacta del dolor de espalda y el enfoque de tratamiento siempre los determina el especialista que realiza la evaluación. Si una evaluación concluye en un diagnóstico de pectus carinatum o pectus excavatum, opciones de apoyo no quirúrgicas como la órtesis Gpad para pectus carinatum o la campana de vacío Gvacuum pueden plantearse junto con un especialista; cabe aclarar que esto no constituye una promesa de alivio garantizado del dolor ni de una duración de tratamiento más corta - el enfoque siempre se adapta a los hallazgos individuales.

Preguntas frecuentes

¿El pectus excavatum o carinatum siempre provoca dolor de espalda?

No. Muchas personas viven sin experimentar ningún dolor de espalda. Sin embargo, las adaptaciones posturales observadas en algunos pacientes - como hombros redondeados hacia delante o cifosis torácica aumentada - pueden, con el tiempo, generar una carga adicional en los músculos de la espalda; esta relación varía de una persona a otra.

¿Los ejercicios posturales ayudan con el dolor de espalda?

La fisioterapia y el trabajo de conciencia postural pueden ayudar a algunos pacientes a reducir la molestia, pero esto no significa que la deformidad en sí desaparezca ni que se garantice un resultado concreto. El enfoque de ejercicio adecuado debe determinarlo de forma individual el especialista que realiza la evaluación.

¿Mi dolor de espalda está relacionado con la forma de mi tórax, o tiene otra causa?

Es difícil determinarlo por cuenta propia con certeza; la etapa de crecimiento, los hábitos posturales y el equilibrio muscular son solo algunos de los factores que pueden contribuir al dolor de espalda. La distinción precisa se hace mediante una evaluación clínica y, si es necesario, estudios de imagen.

Conclusión

La relación entre la forma del tórax y el dolor de espalda no es un vínculo simple de causa-efecto en un solo sentido; es un patrón multifactorial que incluye postura, equilibrio muscular y movilidad de la columna. Aunque la literatura describe un aumento de la cifosis torácica, una postura inclinada hacia delante y diferencias en la percepción de la posición de la columna en personas con pectus excavatum y carinatum, no es correcto atribuir automáticamente todo dolor de espalda a la forma del tórax. Ante un dolor de espalda persistente o que va en aumento, lo adecuado es acudir a un especialista para una evaluación completa en lugar de esperar.

Fuentes

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