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Bulto o hinchazón debajo de las costillas: ¿qué especialista lo evalúa?

  • hace 7 horas
  • 10 min de lectura

Un bulto que se nota en el borde inferior de la caja torácica, o donde termina el esternón, casi siempre no es una hinchazón nueva, sino la propia estructura ósea y cartilaginosa de la persona que se ha hecho más visible. En la literatura médica, las diferencias de la pared torácica se describen como un grupo de afecciones definidas por cambios en la forma del esternón y de los cartílagos costales que se unen a él; algunas están presentes desde el nacimiento, mientras que otras se hacen evidentes durante el crecimiento [1].​‌​‌​​​​​‌​​​‌​‌​‌​​​​‌‌​‌​‌​‌​​​‌​‌​‌​‌​‌​‌​​‌‌​‌​​‌‌​​​‌​​​​​‌​‌​​​​‌​ Por eso, un bulto notado frente al espejo o al tacto no debe interpretarse de inmediato como un signo de enfermedad.

Las dos diferencias estructurales más descritas en la literatura son el hundimiento del esternón hacia dentro (pectus excavatum, conocido como tórax en embudo o pecho hundido) y su protrusión hacia fuera (pectus carinatum, conocido como pecho de paloma o pecho en quilla). Se estima que el pectus carinatum aparece en aproximadamente 1 de cada 1.000 adolescentes, y suele hacerse notorio no justo después del nacimiento, sino durante el estirón puberal [2]. Esto también explica por qué muchas familias tienen la impresión de que 'antes no estaba y apareció de repente': la estructura ya existía, y el crecimiento acelerado simplemente la hace visible.

Las costillas evertidas se perciben como una prominencia en forma de línea a lo largo del borde del arco costal, y no como un punto único.

El objetivo de este artículo no es dar un diagnóstico, sino explicar de forma sencilla qué posibilidades se plantean cuando se nota un bulto o hinchazón debajo de las costillas y qué especialidad médica lo evalúa. No toda dureza que se palpa significa lo mismo: algunas son diferencias estructurales, otras son afecciones cartilaginosas dolorosas, y otras son tejidos que requieren una evaluación aparte. Lo que marca la diferencia no es comparar descripciones encontradas en internet, sino la exploración médica. Pectuslab es un equipo que trabaja en productos de tratamiento no quirúrgico para diferencias de la pared torácica; este artículo se preparó con fines informativos.

No todo bulto es una 'hinchazón': entendiendo primero la diferencia

Al evaluar un bulto en la pared torácica, los médicos primero observan si se trata de una estructura fija o de un tejido que está creciendo. Una prominencia de origen óseo o cartilaginoso suele estar en el mismo lugar desde hace años, es simétrica o levemente asimétrica en ambos lados, y se siente firme e inmóvil al presionarla. Un tejido de aparición más reciente, en cambio, puede cambiar de tamaño en semanas o meses, desplazarse bajo la piel, o permanecer limitado a un único punto.

La segunda diferencia es si hay dolor o no. La mayoría de las diferencias estructurales de la pared torácica son indoloras, y el motivo de consulta suele ser el aspecto [2]. En cambio, los cuadros dolorosos de los cartílagos costales o de la punta del esternón producen una sensibilidad clara al presionar. '¿Al presionar puedo reproducir el mismo dolor?' es una pregunta práctica que también se hace el médico durante la exploración.

La tercera diferencia es la ubicación exacta del bulto. Una dureza en la punta inferior del esternón, una prominencia en el borde del arco costal y una hinchazón en el punto donde la costilla se une al esternón apuntan a posibilidades distintas. Por eso, señalar el punto exacto con el dedo al acudir al médico agiliza la evaluación.

Causas estructurales frecuentes

Una de las causas más frecuentes de una prominencia hacia delante en la zona inferior-media del tórax es la forma de pectus carinatum de localización baja. La literatura señala que la forma en la que el cuerpo del esternón se proyecta hacia delante es la más frecuente, mientras que la forma en la que se proyecta la parte superior, llamada manubrio, es más rara [2]. En la forma de localización baja, el bulto se describe casi literalmente como estando 'debajo de las costillas', por lo que muchas familias piensan que hay una hinchazón en la zona del estómago.

La segunda causa frecuente es la apertura hacia delante del arco costal, conocida coloquialmente como costillas evertidas y en la literatura como rib flare. En este caso, la prominencia no se percibe como un punto único, sino como una línea a lo largo del borde costal, y su notoriedad puede cambiar al tumbarse boca arriba o al espirar profundamente. En las fuentes que describen diferencias de la pared torácica, la posición del borde costal inferior se considera parte de la evaluación conjunta de toda la pared torácica [1].

En tercer lugar, puede destacar el apéndice xifoides, la pequeña punta situada en el extremo inferior del esternón. Las fuentes de anatomía señalan que esta pequeña estructura mide aproximadamente 2-5 centímetros, que su tamaño y forma varían de forma considerable entre personas, y que presenta numerosas variantes normales, como estar inclinada hacia delante o bifurcada [3]. Tras una pérdida de peso o durante el crecimiento, esta prominencia puede palparse con más facilidad aunque en realidad no haya cambiado nada.

Cuando el dolor es lo predominante: cuadros de origen cartilaginoso y xifoideo

La inflamación dolorosa de los cartílagos costales es una de las causas conocidas y frecuentes de dolor en la pared torácica anterior. En este cuadro, llamado costocondritis, el dolor suele describirse a nivel de varios cartílagos, aumenta con la presión y no suele acompañarse de una hinchazón evidente [5]. Es típico que el dolor cambie con el movimiento y la respiración profunda, por lo que la persona a menudo consulta pensando en un problema pulmonar o cardíaco.

Un cuadro más raro, que sí se acompaña de hinchazón, es el síndrome de Tietze. Las fuentes lo describen habitualmente como unilateral, localizado a nivel del segundo o tercer cartílago costal, con una hinchazón dolorosa y palpable, sin que se espere un enrojecimiento cutáneo marcado ni un aspecto inflamatorio evidente [6]. Este es uno de los ejemplos que muestra que 'una hinchazón dolorosa y palpable' no siempre significa una enfermedad grave.

El apéndice xifoides, en la punta inferior del esternón, también puede ser fuente de dolor. En series de casos publicadas se describe una sensibilidad que aparece al presionar esta zona, a veces con molestias que se extienden hacia la pared anterior del tórax o del abdomen, y en ocasiones hacia el hombro, la espalda o el cuello; se señala que este cuadro es una causa rara y fácil de pasar por alto de dolor en la pared torácica [4]. Este tipo de dolor puede acentuarse cuando la persona se palpa y presiona repetidamente la zona por su cuenta.

Lo que tienen en común estos cuadros es que el diagnóstico se basa en la exploración médica y que primero deben descartarse causas cardíacas o pulmonares. No es correcto dar por sentado, por cuenta propia, que un dolor torácico se origina en la pared torácica; en particular, un dolor que aparece por primera vez, que se relaciona con el esfuerzo o que se acompaña de dificultad para respirar siempre debe ser evaluado por un médico.

Situaciones más raras que no deben pasarse por alto

El desarrollo real de un tejido nuevo en la pared torácica es mucho más raro que las diferencias estructurales. En la literatura se señala que los tumores primarios de la pared torácica se presentan en aproximadamente el dos por ciento de la población y que alrededor de la mitad de ellos son benignos [7]. Es decir, que se plantee esta posibilidad no implica de forma automática un mal resultado; sin embargo, la distinción debe hacerse mediante imágenes y, si es necesario, toma de muestra de tejido [7].

Por eso, ciertas características entran en el grupo de 'debe evaluarse sin demora'. Entre ellas se incluyen una masa que crece en poco tiempo, que se vuelve progresivamente más dura, que parece adherida a la piel, que provoca dolor nocturno, que aparece junto con pérdida de peso o fiebre, o que se hace notoriamente más prominente de forma rápida en un solo punto. Estos puntos no son una lista de diagnóstico, sino simplemente una señal de que no conviene posponer la cita.

Las causas originadas en la pared abdominal anterior también pueden confundirse con una hinchazón debajo de las costillas. Un bulto blando en la línea media entre la parte baja del esternón y el ombligo, que se hace más evidente al estar de pie o al hacer fuerza, y que se reduce al tumbarse, puede tener origen en la pared abdominal y se aborda de forma completamente distinta a una deformidad de la pared torácica.

¿Qué especialista lo evalúa?

La opción más práctica como primer paso es el médico de familia o de atención primaria. El objetivo aquí no es establecer el diagnóstico de inmediato, sino orientar el proceso: si el bulto es estructural, un cuadro cartilaginoso doloroso, o un tejido que requiere una evaluación aparte se valora por primera vez en esta consulta, y de ser necesario se deriva a la especialidad correspondiente.

Si se sospecha una deformidad estructural de la pared torácica, la cirugía torácica es la especialidad de referencia en adultos, y la cirugía pediátrica en niños y adolescentes. Una guía de consenso reciente, elaborada conjuntamente por sociedades científicas internacionales, subraya que las diferencias de tipo pectus deben evaluarse por equipos con experiencia en el tema, teniendo en cuenta a la vez las molestias y las expectativas de la persona [8]. La idoneidad de enfoques no quirúrgicos, como una órtesis, también forma parte de esta evaluación.

Si el dolor es lo predominante, la medicina física y rehabilitación o la traumatología también pueden intervenir en el proceso. En los cuadros dolorosos de origen en el cartílago costal, el tratamiento suele basarse en el manejo del dolor y en reducir de forma temporal los movimientos que lo desencadenan [5]. En este tipo de molestias, una órtesis no se considera la solución principal.

Si hay sospecha de una masa, la evaluación se realiza junto con cirugía torácica y, si es necesario, cirugía general. En este caso, además de la exploración física se emplean métodos de imagen; en la literatura se indica que, cuando los hallazgos de imagen no son claros o la cirugía no se considera adecuada, el diagnóstico debe aclararse mediante toma de muestra de tejido [7].

En niños y adolescentes, la primera consulta puede ser con pediatría. Las prominencias de la pared torácica que aparecen durante el crecimiento suelen ser vistas primero por pediatría, que después deriva a cirugía pediátrica si es necesario. El hecho de que el pectus carinatum suele hacerse notorio durante la adolescencia respalda este orden de derivación [2].

Situaciones en las que hay que consultar al médico sin demora

Algunos signos requieren una evaluación sin pérdida de tiempo, independientemente de la causa de la hinchazón. Entre ellos se incluyen dolor torácico de aparición reciente que no desaparece, dificultad para respirar, palpitaciones que aumentan con el esfuerzo, fiebre, sudores nocturnos, pérdida de peso involuntaria, crecimiento rápido de la masa o cambio de color de la piel sobre la zona. Ante estos signos, no es correcto esperar a ver si 'se resuelve solo'.

En cambio, un bulto indoloro que ha permanecido en el mismo lugar y con el mismo tamaño durante años puede abordarse, en la mayoría de los casos, con una cita programada. Aun así, contar con un registro inicial facilita detectar cambios en años posteriores; tomar una fotografía o guardar la nota de la medición del médico resulta útil para este fin.

Si se detecta una diferencia estructural, ¿cómo continúa el proceso?

Cuando se identifica una diferencia estructural de la pared torácica, lo primero que se plantea es si realmente se necesita tratamiento. En los cuadros leves que no generan molestias, puede bastar con la observación; cuando el aspecto incomoda a la persona o la diferencia se hace más pronunciada, se valoran juntas las opciones no quirúrgicas y quirúrgicas. La guía de consenso señala que esta decisión debe tomarse teniendo en cuenta la edad de la persona, la flexibilidad de la pared torácica y sus expectativas [8].

En los cuadros que cursan con protrusión hacia delante, la lógica de base de los enfoques no quirúrgicos consiste en aplicar una presión externa controlada y constante sobre la pared torácica. Se describe que este enfoque se plantea durante los años de crecimiento, cuando la pared torácica aún es flexible [2]. Que la presión sea constante y que el dispositivo se adapte a la anatomía son aspectos importantes para que el uso diario sea sostenible.

En este campo, Pectuslab desarrolla la órtesis Gpad para el pectus carinatum y la órtesis Gpad para costillas evertidas, dirigida a los cuadros en los que el arco costal se abre hacia delante. Para quién son adecuados estos productos, con qué medidas deben usarse y durante cuánto tiempo deben llevarse depende de la evaluación médica; ninguna órtesis sustituye a una exploración médica. No afirmamos que estos productos garanticen un resultado determinado ni una tasa de éxito concreta.

Preguntas frecuentes

"¿Qué especialista evalúa una hinchazón debajo de las costillas?" Para la primera consulta es adecuado el médico de familia o de atención primaria. Si se sospecha una diferencia estructural de la pared torácica, cirugía torácica en adultos y cirugía pediátrica en niños; si el dolor es lo predominante, medicina física y rehabilitación o traumatología; si hay sospecha de una masa, cirugía torácica y, si es necesario, cirugía general.

"Lo siento duro, ¿es hueso o una masa?" Distinguirlo solo con el tacto no es fiable. Las prominencias de origen óseo o cartilaginoso suelen ser fijas y estar en el mismo lugar desde hace años; en cambio, una estructura que cambia de tamaño, que se desplaza bajo la piel o que crece junto con dolor debe evaluarse aparte [7].

"Apareció después de perder peso, ¿es normal?" Es frecuente que, tras una pérdida de peso, el apéndice xifoides y los bordes costales se palpen con más facilidad; se sabe que estas estructuras varían de tamaño y forma entre personas [3]. El desarrollo de un tejido nuevo y la simple visibilidad de una estructura ya existente son cosas distintas, y esa distinción se establece mediante la exploración médica.

"Lo noté en mi hijo o hija, ¿necesita cirugía de inmediato?" No. Una parte importante de las diferencias estructurales se aborda con observación o con enfoques no quirúrgicos, y la decisión no se basa en un único hallazgo, sino en una evaluación integral [8]. Esa decisión corresponde al médico que examina al niño o niña.

Conclusión

Un bulto o hinchazón debajo de las costillas suele ser una diferencia estructural que se ha hecho más evidente; una parte se relaciona con cuadros cartilaginosos dolorosos, y una pequeña parte con situaciones que requieren una evaluación aparte. Lo que distingue a estos grupos no es comparar con descripciones de internet, sino la exploración médica; la pregunta correcta no es 'qué es esto', sino 'quién debe evaluarlo'.

El resumen práctico es el siguiente: una prominencia indolora que ha permanecido igual durante años puede abordarse con una cita programada; una hinchazón que crece con rapidez, que es dolorosa o que se acompaña de síntomas generales debe evaluarse sin demora. El camino más sencillo es dar el primer paso con el médico de familia o de atención primaria y, si es necesario, ser derivado después a cirugía torácica o a cirugía pediátrica.

Fuentes

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